Ayer domingo al hijo de Hulk Hogan le pareció que sería buena idea estrellar su auto en una palmera en una ciudad de Florida.
El niño de 17 años es corredor de autos y parece que pensó que serlo también le concede la inmortalidad. Al estar jugando carreras con otro coche acabó estrellado.
Iba con un acompañante que resultó con algunas heridas y él ya fue dado de alta del hospital porque no presentaba heridas de importancia.
Para darnos una idea de la magnitud del accidente, hay que darle un vistazo a su Toyota Supra después del choque.

A estos Hogan les hace falta cargar un amuleto de la suerte o arreglar cuentas con el karma porque no parece irles bien últimamente.







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