Hace 10 años que Diana de Gales tuvo un accidente en París digno de película de acción: en un túnel, a altas velocidades y con mucho misterio de por medio. Entre las causas del accidente se barajó una posible mano negra (la de Carlos de Inglaterra) y aún hoy las dudas acechan al más pintado, ya que se han aclarado pocos detalles sobre el suceso.

En estos 10 años no se ha dejado de honrar, encumbrar y llenar de clichés la figura de Lady Di, pionera en el humanitarismo de los famosos: el hacerse ver en determinados lugares para ganarse el favor del público y, de paso, hacerles tomar conciencia sobre la pobreza en el cono sur.

16406-princess-diana-remembrance-screensaver.jpgEsta noche comenzó una vigilia en el palacio de Kengsinton, residencia oficial de Diana mientras vivía, justo a la misma hora en que tuvo el accidente con Dodi Al Fayed. Sólo se ha permitido el acceso a los más allegados, pero numerosos curiosos y gente de a pie han dejado flores en las verjas, tal y como hicieran hace una década.

La sociedad británica se está volcando en este homenaje póstumo, que se repite todos los años, pero este con la llama más fuerte, avivada por los príncipes, que promovieron conciertos y hasta un oficio religioso en el que, por respeto (y porque Diana no la podía ni ver), no estará Camilla, la ahora duquesa de Cornualles y antes amante del hombre del tampax de Carlos de Inglaterra.

Mohamed Al Fayed, por su parte, tampoco deja de sacar tajada de este fallecimiento, uno de los más rentables y polémicos de todo el Reino Unido, y organizará dos minutos de silencio junto a las estatuas de su hijo y la princesa que tiene en Harrods.

Enlace: Sólo los invitados velan a Diana de Gales en el Palacio de Kengsinton | Imagen: Princess Mary Message Board