
Después de la escandalosa ruptura, el Príncipe Guillermo y Kate Middleton tienen que tomar en serio las futuras responsabilidades que acarrea un reinado. Sacrificios incluídos.
No es lo mismo tener un flirt con un Príncipe y futuro aspirante al trono (si es que alguna vez llega) a ser una persona común disfrutando del amor.
Ya hemos visto lo que las obligaciones de la realeza pueden hacer con gente más sencilla. El ejemplo de la princesa Diana o la Duquesa de York son inolvidables. Y no sabemos si Kate tendrá la fuerza de caracter para poder entrar en esa cueva de lobos.
La reina nunca ha sido una persona con la que se pueda tratar fácilmente, además de los tabloides y la presión social que acarrea un compromiso de esta magnitud puede poner nervioso a cualquiera. Que lo piense bien. También tiene sus ventajas ser de la realeza.






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