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Parece que la aventura americana no está yendo tan bien a los Beckham como pensaban, ya que el público no los alaba simplemente por existir. Muy al contrario, son el centro de todas las críticas por ser unas pequeñas remorillas del sistema de castas imperante.

Es por eso que quizá Vicky Beck eche de menos su vida entre Madrid y Londres, y el mal olor a ajo que afirmaba que había en España, donde no la criticaban tanto y le cerraban las tiendas para que ella comprase tranquila y sola. Además, en aquellos tiempos era uña y carne con Katie Holmes (que ha puesto pies en polvorosa desde que llegó Posh a Los Angeles).

Desde que se ha mudado a LA, David Beckham ha debido jugar un par de partidos con los Galaxy, con el consabido enfado de la afición, que ven cómo el británico se lleva un panojal sin dar un palo al agua. De lesión en lesión y tiro porque me toca. Se ve que él tampoco tiene muchos amigos porque siempre sale con su esposa (con la que nunca se veía en España).

Y toda la situación se agrava con el desembarco de Rebeca Loos, aquella niñera que tuvieron y que era taaan fresca que se cepilló a David y luego lo contó. Parece que llega para quedarse, pretende ser actriz… pero comienza por hacerse famosa y, de paso, ridiculizar un poco más a la ya denostada Victoria Beckham.

Son horas bajas para la Spice, por eso ya no atina a veces con el estilismo, ya suda cuando sale a la calle, ya no se la ve con amigas, ya se critican sus pechos, ya sólo sale con David… es una paria de la high society americana… eso sí que es caer bajo.

Imagen: Vogue