Finalmente, y como estaba previsto, Borja Thyssen y Blanca Cuesta celebraron un convite nupcial en la finca El Esquileo (Segovia), tras una breve misa, con la asistencia de pocos famosos pero multitud de familiares de la novia.

La pareja se había casado el pasado martes en Tarrasa, a pesar de todos los obstáculos que intentó poner la Baronesa Thyssen, que no soporta a su ya nuera porque cree que es una fresca y una lagarta.

La fiesta sin Tita Cervera fue a todo bombo: ensalada de cigalas, cordero de la zona y hasta fuegos artificiales. Seguro que los 20 vecinos del pueblo notaron la presencia de esta pareja de nuevos ricos.

Una vez más el niño de mamá crece, se independiza y se vuelve rebelde, cosa que mamá no tolera. Esta historia es un bucle continuo en muchas de las familias de más rancio abolengo. Los Thyssen no iban a ser menos.

Enlace: Borja Thyssen se deja millones en su fiesta nupcial