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Se veía venir y finalmente ha ocurrido: un juez obliga a la Spears a entregarle a Kevin Federline a sus niños porque no ha cumplido ninguno de los requerimientos que le habían impuesto.

Britney, tan ocupada manteniendo bien su manicura, no se pasó por las clases de paternidad a las que debía asistir, ni se hizo pruebas de drogas en el hospital. Tampoco tenía carnet de conducir cuando sacaba a los niños en el coche, pero ese es otro cantar (aunque también pudo influir).

Quizá sea este el empujón que necesita la cantante para volver a salir a flote (aquí no perdemos la esperanza). A lo mejor ahora se da cuenta de que realmente lo ha perdido todo y, aunque su single sea de los más vendidos en iTunes, ella no tiene a nadie con quien compartir la felicidad.

Enlace: Britney Spears Loses her kids