
Sin pleitos ni gritos la rubia y el rubio han dejado de ser una pareja casada. Todavía tienen que arreglar sus finanzas y acuerdos sobre la custodia de los hijos pero no hay problema porque quieren ser compartidos.
Después de siete años casados, Reese pidió el divorcio en noviembre pasado alegando diferencias irreconciliables (los más chismosos dicen que hubo infidelidades de por medio).
A la rubia se le ve ir y venir con Jake Gyllenhaal pero no hay nada seguro sobre ese romance. A Ryan no le conocemos alguna chica fija pero seguramente no tardaremos en conocer algún rumor más.
Ahora sí son libres de casarse con quien se les dé la gana. Y volverse a divorciar, por supuesto. Así es Hollywood.
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Jo… con la pareja tan chuli que hacían.