Efectivamente mis queridos amigos, Elizabeth II de Inglaterra ha conseguido que su matrimonio dure 50 años. No sabemos realmente qué merito tiene el soportarse mutuamente durante tanto tiempo cuando es cuasi vox populi que los cuernos que más hay en esa casa no son precisamente de ciervos y alces.

Sea como fuere, los números redondos siempre son celebrados con gran algarabía y en la Casa Windsor, tan proclive a las algarabías no podía ser menos: más de 2.000 invitados homenajearon a la reina en una misa en la abadía de Westminster.

De paso, la familia Real aprovechó para tomarse una foto de, valga la redundancia, familia. Nótese (a través de sus recuerdos personales sobre los presentes en la foto) cómo el hecho de ser Reales no impide divorcios (los tres hijos de la reina disfrutan de esa condición), acusaciones de asesinato, homosexualidad, drogas, esnifar alcohol… y cómo, a pesar de todos esos fallos, sonríen como una familia modélica para la foto. Es la felicidad de saberse respaldados por un pueblo que tiene en ellos la dosis de amarillisimo necesaria para sobrevivir.

Enlace: Reino Unido celebra las bodas de diamante de su reina