
En Irlanda fue arrestado el actor Jonathan Rhys Meyers enfrentando cargos de ebriedad en público y por alterar la paz en el aeropuerto de Dublín.
Al guapo aunque medio robótico ojiazul le negaron el permiso de abordaje al avión que lo llevaría a Londres ya que estuvo portándose de manera abusiva y errática en la puerta del aeropuerto y en el mostrador de la aerolínea británica BMI.
Hubo que llamar a la policía irlandesa nacional, la Garda Siochana, después de las negativas del actor para calmarse. Lo detuvieron un tiempo y pagó su fianza. El 5 de diciembre tendrá que estar en la corte para arreglar los aspectos legales.
Y eso que este mismo año estuvo en rehabilitación por alcoholismo, que parece que no fue efectiva en lo absoluto. Probablemente tenga que pedirle consejo a Lindsay Lohan.








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