
Kate Moss es la modelo rebelde que triunfa, precisamente, por ser diferente. No tiene una cara bonita (y si no fíjense bien) pero es una de las personas que más dinero han sabido sacar de la publicidad negativa.
Ese olfato para el negocio le ha valido a Kate el suficiente reconocimiento internacional como para que se pase por alto su afición drogadicta. También es cierto que estaba muy eclipsada por las ansias politoxicómanas de su entonces novio, Pete Doherty.
Sin embargo ha vuelto a recuperar su protagonismo: pelea con Sienna Miller y le pide al DJ de la fiesta en la que estuvo la pasada semana drogas para seguir adelante con su dolce vita. Y eso que ya iba colocada. ¿Veremos pronto un nuevo contrato con alguna empresa de moda? Quién sabe… mientras tanto Kate grita: Make me rave, make me rave…










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