
Victoria Beckham por fin ha conseguido su meta desde que se hizo famosa: que algún modisto le pidiese que fuese su imagen. Aunque para ello haya tenido que tragarse todos sus desfiles en los States.
No se crean que ha salido gratis, detrás de esa pose seria y amargada hay largas horas frente al espejo imitando a la bruja mala de El Mago De Oz. También hay muchas horas tras el bisturí… muchísimas… le hubiera hasta dado tiempo a leer un libro (El Quijote, por poner uno pequeño) si hubiese aprovechado el tiempo de cirugía en otra cosa.
Pero lo ha logrado. El que la sigue la consigue, aunque lo que sigas sea lo más banal del mundo. Marc Jacobs es el pobre infeliz que la ha tenido en cuenta. A ver qué tal.
Enlace: Yup, It’s True | Imagen: News Sawf










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