
Tras muchas idas y venidas, dimes y diretes, ayudas externas y demás excusas para evitar lo inevitable, Amy Winehouse ha entrado (con unas cuantas maletas, previsiblemente para pasar una buena temporada) en un centro de desintoxicación, acompañada por su inseparable padre, Mitch Winehouse.
Su casa discográfica ha hecho público el hecho (e imaginamos que también ha presionado a la artista para que entre y limpie su cuerpo y su imagen) de que la cantante ha decidido entrar por su propio bien, ya que no se puede perder a este tipo de artistas tan talentosos.
Por su parte la familia Winehouse ya estaba buscando maneras de ingresarla en algún centro de enfermedades mentales, al ver que por sí misma la cantante se estaba metiendo en una espiral drogadicta sin salida, y encima sin darse cuenta.
Esperemos que esta vez sea la vencida, aunque haya hecho falta la ayuda de Kelly Osbourne (WTF!).










Añade un comentario