En la pasada actuación de Amy Winehouse en los Grammy, aunque yo soy una gran admiradora de ella, no pude evitar sentir escalofríos al oirla y sentir que su voz no estaba a la máxima expresión.

Con esperanza veo que aunque se ve todavía muy frágil, la voz va mejorando a pasos agigantados en su interpretación de Love is a losing game dentro de los Brit Awards. Sigo cruzando los dedos. Y ella amando a su Blake Fielder-Civil.

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