
Los medios ya ni se sorprenden (a pesar de que ella ya ha pedido perdón por lo que hizo) al ver salir a la luz un nuevo vídeo de la diva del crack, Amy Winehouse, en el que canta de forma racista una canción para niños en inglés.
También hay una importante cantidad de material gráfico de la cantante con su esposo, Blake Inc., absolutamente colocados y pasándose misteriosas pastillitas de boca a boca (¿son estos los juegos sexuales de los drogadictos?).
Me pregunto cuanto tiempo quedará hasta que Amy pierda la cabeza totalmente a causa de las drogas. No sería la primera.










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