En un concierto londinense de John Mayer, el amorcito de Jennifer Aniston, apareció el monstruo de los celos en Jen y no permitió que la modelo y socialité Kimberly Stewart pasara tras bambalinas a saludar a John cuando él calentaba para su actuación.

Cuando a Kim la sacaron del escenario y fue escoltada a la salida iba furiosa gritando que por qué no la dejaban pasar y si eran órdenes de Jennifer. Perdiendo todo el glamour pero así Jennifer Aniston pudo respirar tranquila, y aunque sea un poco vergonzosa esa actitud, yo creo que después de perder a Brad Pitt en manos de Angelina Jolie, es comprensible que viva un poco más preocupada por sus intereses románticos.

Además John Mayer no se caracteriza por seriedad y estabilidad amorosa y se dice que tiene algo de historia con Kimberly Stewart, así que Jennifer mejor se asegura que eso no pase a mayores ni renazca ninguna posiblidad entre ellos.

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