
Es claro que en un mundo tan superficial como el hollywoodense, las mujeres sienten una obligación enfermiza por mantenerse jóvenes. Hay quienes envejecen más graciosamente, como Helen Mirren, y hay quienes se obsesionan como Jennifer Aniston para no dejar notar el paso de los años.
Con 39 años, Jennifer tiene un novio mucho más joven y no permitirá que el bisturí sea quien la rejuvenezca. Gasta mensualmente 20 mil dólares en tratamientos necesarios para evitar las arrugas. Esos arreglos incluyen $3500 dólares a un chef para que le cocine alimentos orgánicos bajos en calorías. Tratamientos anticelulíticos, microescultura y además un entrenador personal que la ejercita tres veces por semana. Para rematar va a sesiones privadas de yoga con un gurú.
¿Y su galán John Mayer vale tanto la pena? Si el paso del tiempo es inevitable.









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