Como pueden ustedes mismos comprobar, había barra libre en la gala de Stella McCartney a la que acudió Kate Hudson esta semana, y de la que salió con un aire festivo increíblemente tambaleante.

Parece que Londres libera a la Hudson de todos sus pudores norteamericanos y le permite el bonito lujo de beber y emborracharse pensando que en Europa nadie la conoce. Una lástima.

Y lo peor de todo, querida Kate, seguro que es la resaca. La informativa, quiero decir.

Enlace: Kate Hudson is wasted