
La joven Kirsten Dunst presenta en el próximo número de Harper’s Bazaar su mejor sonrisa, quizá dedicada a aquellas personas que creían que, tras su entrada en Rehab y sus diferentes problemas personales, la estrella que la joven llevaba dentro había dejado de brillar.
No sólo no dejó de brillar, sino que se atreve a hablar de los motivos por los que el brillo se hizo más tenue este pasado año, en el que entró en Cirque Lodge en busca de un tratamiento antidepresivo: “Era el tipo de persona que depende de la aprobación ajena. Si confiase en mí misma y me escuchase todas las veces que me ignoré, entonces hubiera estado bien. Pero todo el mundo tiene que aprender su lección, y yo ya he aprendido la mía”.
También confiesa la Dunst que ahora está perfectamente. Sobre su supuesta relación con Justin Long, la actriz miente descaradamente al afirmar que sólo lo vio una vez y él fue “tan amable de acercarla a casa”. Se ve que no quiere hablar del asunto.










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