Es cierto, Catherine Zeta-Jones no puede negar que discutió con su estilista antes de salir de casa, y ésta se vengó dejándole la cara de un sospechoso color naranja.

Lo más fuerte es que Michael Douglas la está mirando, tan tranquilo, y no le notifica que parece más un mapache que una tía buena madurita de Hollywood. ¡Pobre chica, le cambiaron el tono del maquillaje y se lo pusieron sin compasión!

Sea como fuere, la chica sigue estando de muy buen ver, si dejamos de lado ese pequeño contratiempo (que también podría ser una erupción cutánea cubierta con maquillaje, sin más).

Enlace: WHAT HAPPENED TO CATHERINE’S FACE?!?