
Conocemos la importancia que tiene en Hollywood dedicarse a mantener la imagen. Puede que Angelina Jolie se haga renovaciones totales y su archirrival Jennifer Aniston igual, pero Courteney Cox no es así.
En la nueva edición de la revista Marie Claire, Courteney habla sobre el Botox. Cuenta que una vez que fue al doctor, él le sugirió arreglarle aquí y allá con el Botox y ella se sintió miserable.
Asegura que por su trabajo de actriz, necesita poder hacer expresiones faciales y a pesar de que ha usado el Botox, de todos modos lo detesta. Afortunadamente, su marido David Arquette es de las personas que aprecian el envejecer graciosamente. O eso dice.
Enlace: Courteney Cox hates Botox









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