A Jennifer Aniston puede que las malas relaciones de pareja la persigan y la mala suerte en el amor es algo que no pueda cambiar en su persona, pero lo que sí puede cambiar es su color de piel, como Michael Jackson a la inversa.

Es tanto su deseo por estar tocada por el sol permanentemente que se ha comprado sus camas de bronceado para poder ennegrecerse cuando le de la gana. Invirtió tan sólo $34 mil dólares, una cosa de nada.

Todo porque tenía una sesión de fotos y quería aparecer tan naranja bronceada como fuera posible y tuvo que acudir a un lugar público de bronceado. Qué barbaridad, siempre pensé que Jennifer Aniston no tenía esas nefastas actitudes a la diva.

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