Tras una celebración de tres días en Egipto (que más parecía una boda gitana que la de una cantante británica) Mel B y su doblemente marido, Stephen Belafonte, siguen en el país de vacaciones, quizá tratando de ahorrar por lo que les costó el billete de avión de todos sus invitados.

Aunque ya saben ustedes que algunos de los invitados se excusaron solemnemente para no ir a tan oriental celebración, como la “siempre simpática” Victoria Beckham, que seguro que pensó que esta boda era una farsa mediática más, y ni siquiera le pagaban por ir. Rápidamente Mel B se encargó de desmentir que la hubiera invitado (así como a las otras picantes), ya que “quería un evento muy íntimo”. Excusas, seguramente…

Por cierto, que se rumorea que hay una exclusiva de 200.000/300.000 dólares (de ahí las ganas de Mel B de invitar a todo famoso que se cruzase por su camino, para conseguir aumentar el beneficio de la exclusiva, por mucho que lo niegue) en camino, ofrecida por la revista OK!

Enlace: MEL B RENEWS VOWS IN EGYPT