Con lo guapa que estaba la chica haciendo de tontita guapa en las series internacionales… ¿por qué tuvo que llegar a los treinta, entrar en pánico e inyectarse todo lo inyectable?

Pues ahí la tienen, con un cuerpo perfecto y una cara que no le hace para nada justicia a lo que algún día fue. Se ve tan plástica y artificial que parece que ya no hay marcha atrás (sigue el mismo rumbo que la mujer pantera, ya verán).

Por cierto, para quien piense que lo ha hecho en un intento, a la desesperada, de volver a ser contratada en Hollywood que sepan que Nikki Cox nunca ha dejado de trabajar.

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