Al ver a Salma Hayek en fotos, es comprensible por qué no deja de amamantar a su hija. Dice que desde que Valentina Paloma nació, no puede dejar de alimentarla, que es adictivo.

La mexicana dice que es como una alcohólica, no le importa si llora o si está gorda, tampoco el cansancio, pero quisiera seguir en esa etapa de lactancia. La razón que esgrime la Hayek es porque amamantar a Valentina es muy bueno para su desarrollo y por eso no parará.

La mente de muchos en estos momentos ha de estar deseando tener a Salma de mamá, pero así no funcionan las cosas.