
Según dice Lily Allen, ya no se ha alcoholizado desde el 22 de septiembre y no tiene planes de volverse a emborrachar, al menos por el momento.
Según dice, no se drogará ni nada por el estilo en estos días, aunque sabe que nunca se debe decir nunca porque no sabe ni dónde estará dentro de diez años y claro que tomará alcohol en el futuro pero no ahora.
Tal vez ya le dio pena el episodio de los Glamour Awards, que, como vemos en la imagen, su guardaespaldas la sacó cargando. O no quiere ser la Amy Winehouse gorda.










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