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Al parecer estas vacaciones de Amy Winehouse en Santa Lucia (donde estará dos meses, como una princesa) no están resultando ser la desintoxicación ideal para la cantante, a quien los huéspedes acusan de robarles las bebidas en cuanto se descuidan, como una ardilla.

El complejo donde se está quedando le ha prohibido beber, con la idea de que se recupere, pero ella hace caso omiso: roba bebidas a los demás huéspedes, les pide que hagan un pedido por ella… todo con tal de darse un traguito. Mención aparte merece el hecho de que se presenta a comer en bikini (cuando hay un dress code casual para el comedor) y fuma porros junto a la piscina.

Por las noches todo debe ser fiesta con Amy Winehouse en la isla, ya que dicen que se pone en topless en su habitación a tocar con la guitarra. Nadie duerme en Santa Lucia si Amy Winehouse no quiere.

Enlace: Amy Winehouse’s tropical vacation turns ugly