
Hay algo que es cierto en este mundo: a Courtney Love le sienta mucho mejor el blanco y negro que el color (será por todas esas operaciones que tiene, disimuladas un poco más en b&w), y eso lo saben los de la revista Heeb, de la que es portada próximamente.
A pesar de que la revista es de raíces judías, la cantante no se molesta en esconder su ira porque la mayor parte del dinero que recibe como legado de la música de Kurt Cobain «no va a la hija de Kurt o a mi, se va a funcionarios de préstamos judíos, a bancos privados judíos, a abogados que además son banqueros…», cayendo en el típico tópico de los judíos (aunque parece que ella y su gestión económica es la culpable de todas sus penas).
En definitiva, que la cantante sigue demostrando a cada paso que tiene dos deditos de frente y que Frances Bean es un milagro en equilibrio por haber sobrevivido a una madre así.










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