
Cuentan las malas lenguas que la verdadera razón de la ruptura entre Jennifer Love Hewitt y su prometido, Ross McCall, no fue otra que la dependencia que ella tenía de él, lo cual lo llegó a agobiar bastante.
Al parecer, un viejo amigo de la actriz (no será tan amigo cuando va echando sapos y culebras de la pobre chica) confesó que ella tiene sus emociones muy a flor de piel, y que cree que la “intensidad de sus emociones” fue lo que al final asustó a McCall.
En caso de ser verdad las afirmaciones… ¿no vio Ross McCall a lo que se enfrentaba antes?, ¿tuvo que esperar a estar comprometido con ella? Pues vaya mala leche el dejarla plantada de esa manera al final.
Enlace: Jennifer was too needy










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