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Como en otros años, esta edición de los Oscar ha sido para comprobar el poco riesgo que toman las artistas del universo a la hora de vestirse para desfilar por la alfombra roja. Poco más allá del blanco (o cualquier color “nude”) y negro pudimos ver a la llegada de los invitados, salvando alguna honrosa excepción en rojo, rosa o ¡azul!

Entre las que se vistieron de color claro (marfil, hueso, beige, nude…) destacan una enlazada Jessica Biel, una fantasiosa Sarah Jessica Parker (con un Dior Alta Costura que no le quedaba demasiado bien), una poco arriesgada Marisa Tomei, Penélope Cruz (tan ganadora por su Oscar como por su elección de este divino Balmain vintage) y hasta Jennifer Aniston (que iba que parecía un baile de pueblo con ese peinado). Mención aparte merece Miley Cyrus: Hollywood’s next trainwreck.

Por su parte, entre las damas negras de la alfombra brillaron como nadie Angelina Jolie (con un sencillo traje de Elie Saab al que daban color sus pendientes y su anillo), Kate Winslet (entre el gris oscuro y el negro en su sobrio vestido YSL) y Queen Latifah (tan personal como siempre). Marion Cotillard es un punto y aparte: o amas su estilo o lo odias con todas las fuerzas. Beyoncé es más que un punto y a parte, es un salto de página: ¡no acertó ni de broma!

Amanda Seyfred engalanó la noche con su Valentino (¡rojo, por supuesto!), Alicia Keys y Natalie Portman le dieron el toque rosa, Heidi Klum volvió a su clásico rojo (que tanto le favorece), así como Amy Adams, que se presentó con un curioso Carolina Herrera. Mención aparte merece Freida Pinto… la más arriesgadamente bella con un traje azul de John Galliano.