
Al príncipe Harry de Inglaterra, si no le llueve, le llovizna, con todo eso de meter la pata en situaciones protocolarias y él con candor deja escapar comentarios que son interpretados como racistas y la delicia de los tabloides.
Todo comenzó porque en noviembre, el cómico Stephen K. Amos actuó para el príncipe Carlos en un evento para celebrar los 60 años del príncipe.
Después de la actuación, el príncipe Harry fue a felicitarlo pero entre sus congratulaciones también le dijo que no sonaba como un negro. El actor no quiso ahondar más sobre cómo debería sonar un negro. La Casa Real no puede confimar o desmentir el asunto ya que es algo privado. Y ese es el gran insulto.
Ya van varias veces en que el príncipe se complica la vida al actuar sin pensar mucho, con un disfraz de soldado nazi o al decirle “paki” a un pakistaní militar, insultándolo. Habrá que hacerlo considerar más sus palabras y acciones.










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