
Ha llegado a nuestros oídos una noticia impactante, que deja la caridad de Angelina en un mero espectáculo para fotógrafos. Cuentan por ahí que durante un reciente viaje con Unicef a Sierra Leona Salma Hayek amamantó a un bebé hambriento de una mujer que no tenía leche.
Y es que, permítanme la broma, los pechos de Salma dan para amamantar a varios niños en el mundo. Incluso podría crear, sin querer, un movimiento de mujeres que se ofreciesen a ir al tercer mundo a amamantar niños pobres. Podría ser interesante.
Por de pronto, se sabe que Salma lo hizo porque cree que las mujeres deben formar una piña y ayudarse unas a otras (y a los niños) de cualquier manera posible. Verdadera ayuda humanitaria.










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