
Con todo y que Salma Hayek es una mujer que trata de mantenerse medianamente alejada de los medios, con la sorpresiva boda todos dejamos de pensar en su visita a África y queremos detalles del enlace.
La boda fue pequeñísima, en el Ayuntamiento de Paris, y Salma dijo “sí, acepto” en francés. Ella iba vestida de blanco y su ramo era de rosas blancas y rojas. Mientras daba el sí, también aprovechó para derramar unas lagrimitas.
Los asistentes fueron escasos, entre los que se encontraban Diana Jiménez, mamá de Salma, y Sami Hayek, su hermano, además de la presencia de Valentina Paloma. Un asistente le contó a la revista People que la novia se veía preciosa, con todo y las lágrimas.
Algo que yo desconocía era que la madrastra de Henri-Francois fue quien los presentó en 2006. ¿Quién lo diría? Pero está bien, parece que Salma no es una persona a la que le guste cambiar de opinión fácilmente.









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