Mucho está dando que hablar estos días los modelos que lucieron las actrices en la reciente Gala de los Goya. En la alfombra verde predominó el color morado, y una de las que mejor lo lució fue sin duda la presidenta de la Academia, Ángeles González-Sinde. Y aunque los diseñadores españoles ofrecieron sus vestidos a las estrellas para la gran noche, muchas se decantaron por firmas de moda internacionales, como Goya Toledo, excesivamente delgada, que vistió de Dior.
Hubo aciertos y errores de bulto. Mar Saura creyó estar en un cabaret y Paz Vega parecía una bolsita de caramelos color maquillaje, color que no le sienta bien a nadie excepto a Cameron Díaz, con un vestido de Hannibal Laguna que más que disimular su embarazo la hacía mucho más gorda. En su enésimo intento de imitar a Dita von Teese (¡Orson, quita esas manos!), llevaba unas ondas al agua completamente deshechas. Ariadna Gil se pensó que la fiesta era en su casa y se presentó con un top champán indefinible y unos simples pantalones negros, que más parecía un pijama que otra cosa.
Como digo, las grandes apostaron por firmas de lujo. Penélope Cruz ha sido muy alabada por su vestido de Chanel, la verdad es que le hacía un tipazo que no tiene, pero cansa ya esa afición por el negro de la actriz, que no se arriesga demasiado. Belén Rueda repitió con Carolina Herrera, y todo el conjunto la hacía mayor. Debería aflojar ese rubio que la envejece y no atreverse a ponerse un escote en pico que no le favorece en nada.
¿Las mejores? Sin duda, Olivia Molina, con un vestido blanco de Azzaro precioso, muy elegante; la pareja del actor Santi Millán, que fue la única que se atrevió con el rojo, y la ya mencionada Ángeles González-Sinde, con un vestido de Devota & Lomba, para mí el mejor vestido de toda la noche.











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