
Lo ha dicho recientemente. Quizá sea que sus avances fashionistas (gracias a su personaje estrella, Carrrie Bradshaw) le han hecho ver su vida de otra panera. El caso es que Sarah Jessica Parker se arrepiente profundamente de haberse vestido de negro en su boda con Matthew Broderick (allá por 1997).
Si siguiésemos indagando por ahí podríamos decirle a la Parker que su boda es lo mínimo, que a lo largo de los años ha llevado unos estilismos de muy señor mío, y que lo de ser fashionista ahora es circunstancial… visto lo visto parece una pura casualidad o una broma del destino.










Añade un comentario