
Esta pasada semana hemos podido comprobar que todos los progresos de Lindsay Lohan por mantenerse más o menos sobria se han ido por la borda con el huracán de su ruptura con Samantha Ronson, que la está dejando en el mismo lugar en que la vimos el pasado año: en una espiral de drogas y fiestas de la que es muy difícil salir.
Aseguran por ahí que hasta su irresponsable madre, Dina Lohan, ha pedido a los amigos de Lindsay que estén con ella en este duro trance y hay quien afirma que la chica está totalmente incontrolable y necesita, urgentemente, tratamiento psiquiátrico. ¿Estamos a punto de ver escenas tan fuertes como las de Britney el pasado verano?
Por ahora Lindsay ya ha hablado y ha confesado sentirse muy sola, que es uno de los principios de toda espiral de drogas y fiestas: parece que el alcohol te hace olvidarte de la soledad y pensar que tienes amigos y gente que te quiere.
Por su parte Samantha Ronson, la otra mitad de esta crisis, parece tener la cabeza mucho mejor amueblada y simplemente quiere estar fuera del drama que conlleva la vida con LiLo. Hay quien comenta que ya ha sido vista con otra chica…










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