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Definitivamente Sam Lufti no es una buena compañía para Britney (y tal vez para nadie) porque un juez ha ordenado una orden de restricción contra él al menos en tres años y no podrá acercarse a ella ni a sus hijos.

En detalle, se sabe que la orden incluye que no puede estar cerca de la casa de Britney ni de cualquier lugar donde la cantante trabaje. Igualmente deberá estar lejos de la casa de Kevin Federline y de todos los hogares de los integrantes de la familia de Britney.

La orden de restricción también es para Jon Eardley, un abogado que supuestamente iba a ser contratado por Brit cuando querían convencerla de que terminara la custodia que tiene Jamie Spears sobre todo lo relacionado con la cantante.

La fórmula del resurgimiento de Britney ha sido el que todas esas opciones de mal comportamiento se terminen y parece que ya no la molestarán más.

Enlace: Sam Lutfi slapped with three year restraining order