
Por mucho que el amor le sonría a Vince Vaughn (a quien nunca se ha visto tan feliz y estable hasta que conoció a Kyla Weber), el hecho de que su madre y su prometida no se soporten lo podría estar poniendo en una posición más que incómoda.
Al parecer el problema es que Vince tiene una extraña y edipesca relación con su madre, Sharon, que parece ser muy mandona y organizadora, a lo que Vince no es capaz de confrontarse por no hacerle daño, con el consiguiente enfado de su novia, que ve su vida mangoneada por la futura suegra.
La parte principal del problema entre las dos féminas llegó cuando ambas decidieron amueblar y redecorar el piso que el actor tiene en Chicago: Kyla quería algunos cambios necesarios (puesto que era ella la que iba a vivir allí), mientras que Sharon ya había decidido la decoración y se tomó muy a mal los cambios que Kyla propuso. Eterna discusión.










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