
Finalmente ayer fue el día en que Rihanna fue a testificar al juzgado en contra de los supuestos malos tratos que Chris Brown le había infligido, y parece que todo salió a pedir de boca para la cantante, que transpiraba deseos de justicia.
Chris Brown fue declarado culpable, pero logró evitar la cárcel, a cambio de 180 días de servicio comunitario (que llevará a cabo en su casa de Virginia), dos semanas de clases específicas sobre la violencia de género y 5 años de libertad vigilada. Vamos, que ese castigo tampoco es moco de pavo y, efectivamente, demuestra que el rapero acepta las acusaciones de Rihanna y acata el castigo.
Por cierto, que Chris Brown y Rihanna no podrán tener ningún tipo de relación hasta el 5 de agosto, por una orden de alejamiento, que se verá reducida en eventos de la industria musical y del entretenimiento, en los que el alejamiento deberá ser menor (de 50 pies a 10 pies).
Mención aparte merecen sus estilismos. Perfectamente planeados para el juzgado. Él llevaba una estupenda chaqueta de lana cruzada (informal, pero con clase) y ella un traje negro con perlas… como si fuera una grandísima Jackie O de Barbados.










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