
¿Se acuerdan de que hace poco Lindsay Lohan tuiteó sobre los cuernos que Justin Timberlake supuestamente le estaba poniendo a Jessica Biel en un club nocturno? Pues ya hay varias personas, concretamente los dueños del local en que se desarrollaron los hechos, que niegan lo ocurrido.
Aseguran estos mismos jefazos del bar que JT no hizo nada malo y que es totalmente inocente de las acusaciones de cuernos. Además, insisten en que tienen grabaciones de vídeo para probarlo y demostrar que Justin llegó y se fue con sus amigos. Como puntilla a sus declaraciones se preguntan si no sería Lindsay la que estaba un pelín borracha de más…
Y lo que yo pienso, señores, es que ésta ha sido una salida rápida e inteligente por parte de los dueños del local que (haya cuernos o no haya cuernos) han conseguido fidelizar a Justin Timberlake como cliente perenne (si ha puesto los cuernos ya sabe que allí puede hacerlo cuando quiera y le cubrirán las espaldas, y si no los ha puesto estará orgulloso de que le defiendan), garantizándose así una afluencia masiva de público. ¡Bienvenidos al marketing famosil!









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