
Uno de los temas más conflictivos tras la muerte de Michael Jackson es la cuestión de la custodia de sus tres hijos. Quien se quede con ellos se quedará, también, con un importante pellizco de dinero (toda la herencia del Rey del Pop, que dicen incluye unas 100 canciones inéditas para beneficio de sus retoños), por lo que se presuponía una feroz batalla legal.
Los niños están, por el momento, con la madre del cantante, quien se sabe que ya ha pedido la asistencia de la ex-niñera de Michael, Grace Rwaramba, la misma que confesó recientemente que el cantante abusaba demasiado de las drogas por prescripción médica y que había días que no le dejaba a los niños que vieran a su padre, ya que estaba en un estado crítico.
También ha hablado Debbie Rowe, la madre biológica de los dos hijos mayores de Jackson. La ex-enfermera confirmó que, a pesar de que se casaron, la pareja nunca tuvo una sola relación sexual, que ella simplemente fue una amiga y madre de alquiler para Michael (que, por cierto, tampoco puso sus espermatozoides para la concepción) y que cuando dejó de poder tener hijos fue apartada de Michael. También confesó Debbie que nunca la apartaron de los niños, que fue ella la que no quiso saber nada de ellos, porque no la une con ellos ningún vínculo sentimental, dejando así libres a los Jackson para criar a sus multimillonarios nietos.










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