
Parece que el hecho de que ya no le dejaran bañarse más en las piscinas del complejo en que Amy Winehouse vivía en Santa Lucía ha hecho que la cantante haya entonado el “Home Sweet Home” para regresar rauda y veloz a su rancio Reino Unido.
Con lágrimas en los ojos se vio llegar ayer a la cantante al londinense aeropuerto de Gatwick. La verdad es que tenía un aspecto rematadamente bueno (dentro de los límites, que hablamos de Amy Winehouse), por lo que esos 8 meses de vacaciones en la isla caribeña podrían haberla “salvado”.
Y yo me pregunto… ¿serán lágrimas de felicidad por su regreso o de tristeza por tener que abandonar Santa Lucía antes de la echaran a patadas? Desde aquí lo digo, Santa Lucía no se imagina la promoción turística gratuita que ha hecho esta chica, no deberían haberle denegado la ciudadanía (a menos que temieran por la supervivencia de la isla)…










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