
Con todas las presiones a las que se ha visto Britney Spears sometida, se ha dedicado a comer sin medida las cosas que más le gustan, ya sea chatarra dulce o salada, a ella no le importan las calorías y ha subido casi siete kilos.
Papá Spears la ha puesto a una dieta sana pero parece no tomarlo en cuenta nuestra querida Brit y los malos hábitos alimentarios que siempre han sido su pesadilla tampoco es cosa fácil erradicarlos.
Si Britney regresa a ser Miss Doritos, los blogs y demás espectadores, nos asombramos y la criticamos, eso causa en ella una fragilidad emocional notoria y puede ser el camino para una nueva depresión. Pero esperemos que no aunque las señales de alarma ya estén lanzadas.










Pobre Brit vive con la presión de sus problemas y por eso come y come