
Aproximadamente seis millones de dólares era la fortuna que poseía Farrah Fawcett y al morir, le heredó todo a su hijo Redmond O’Neal. Al padre de Redmond no le dejó nada.
Cuando en 2007 el cáncer se había extendido más fue cuando la actriz actualizó su testamento y decidió dejarle un fondo a Redmond, del que mensualmente sólo obtendrá una cantidad que lo pueda ayudar a comprar su propia casa.
Farrah creía que con esa herencia ayudaría a Redmond a estar libre de drogas y él ha expresado que también quiere honrar la memoria de su madre manteniéndose sobrio. Ojalá así lo cumpla y no se vuelva cliente frecuente de BlogCorazón.








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