
Parece que finalmente la exótica Britney comprendió que lo más importante es la familia. Alejada de las fiestas, el descontrol y los excesos, se la vio como una mujer normal paseando con sus hijos por los mejores lugares de Manhattan.
Recién llegada de su gira mundial Circus, no se despegó ni un segundo de sus dos chiquitos: Jayden James, de dos años, y Sean Preston, de tres. Los cuales son una hermosura. Los llevó al teatro Broadway a ver Shrek: El musical y La Sirenita. ¡Ahora sí que da gusto ver estas imágenes familiares!










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