Megan Fox asegura que no le gusta usar maquillaje ni prendas demasiado escotadas. “No me siento sexy usando ropa pequeña. Cuando lo hago me siento insegura. No me gusta el maquillaje. Y cuando tengo limpios el pelo y la cara, me siento más cómoda porque no siento que hablo detrás de una máscara”, fueron sus palabras (mismas que, seguramente, pretendían pasar por sinceras).

¿Quién de ustedes le cree? Yo, ni un ápice. Y, si se trata de creerle, la pobre debe pasar incomodísima la mayor parte del tiempo, porque siempre está de polvos translúcidos al tope y enseñando todo lo que puede. No la critico por esto último: la verdad es que con ese cuerpo sería un crimen no usar faldas y escotes reveladores. Pero, por dios, que no nos venga con que se siente “detrás de una máscara”. O bien, que no asista a cuanta fiesta la invitan usando una capa doble-grueso de maquillaje y un par de pestañones postizos, como en la fotografía.

Esos comentarios de Megan a veces me dan hasta ternura. En su afán por no ser tildada de superficial, raya en la tontería. Sin embargo, no creo que a sus fans los tenga con pendiente el asunto.