
Pocas celebraciones me parecen tan poco atractivas como ésas en que las señoras juegan a demostrar sus habilidades para dar papilla en la boca de un bebé, entregan regalos que consisten en biberones y pañales y, lo peor de todo, no beben una gota de alcohol. El baby shower de Kendra tampoco se me hubiera antojado, aunque no podemos negar que se salió del estereotipo.
No sé quién le haya obsequiado ese tarro enorme de pepinillos agrios, pero en la foto podemos verla muy contenta sosteniéndolo. Les cuento también que entre los detalles de la fiesta figuraba un hombre adulto (y bastante peludo) disfrazado de bebé y que los invitados asistieron vestidos de azul pues, como sabemos, Kendra y Hank Baskett tendrán un hijo varón.
Lo de los vestidos azules me parece una monada. Lo del peludo en pañales, francamente, es de mal gusto. Quiero creer, sin embargo, que Kendra sí ofreció bebidas alcohólicas a sus invitados. Espero que por lo menos haya tenido esa decencia.










hola kendra quiero que sepas que eres una chica muy linjda y alocada eres bien sinpatica y espero que hoy que vas hacer madre no cambies .