Van a decir ustedes que qué víbora soy (y mi labor en este honorable blog no los desmentirá), pero la cara de Sylvester Stallone parece careta de cera. ¿Qué onda con el maquillaje, la ceja depilada, la chapita estilo Heidi y la evidente intervención del bisturí?

Miren, dulcísimos lectores, yo estoy de acuerdo con que hay que tratar de conservarse, con que una cirugiadita no está demás, pero a don Stallone ya se le pasó la mano. Parece que se nos derrite, en serio.

Y eso sin contar la línea que, en la parte superior de su frente, sugiere una sesión de injerpel. Y pensar que, cuando los tiempos “gloriosos” de Rocky, este señor le gustaba a mi mamá. Es más: ni siquiera voy a enseñarle esta foto a mi pobre progenitora, para no romperle el corazón.

Y, hablando de progenitoras, no cabe duda que Sylvester está dispuesto a seguir los pasos de la suya.