O por lo menos eso creen sus padres, quienes decidieron colocar sendos pares de diamantes en sus infantiles orejas. ¿No les parece un poco exagerado, tratándose de bebés, prácticamente? A mí sí me lo parece, pero no sorprende nada, pues los famosos ya nos tienen acostumbrados a sus excentricidades.

Quien refiere el lujoso atavío de las niñas Pitt-Jolie, de Vivienne en particular, es el propietario de la heladería Licky Licious. Este hombre atendió a la pareja y a sus hijas y menciona que las niñas se ven muy felices. Seguramente los diamantes son la verdadera causa de su dicha.