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Mimos, besos, abrazos. Sin dudas, el marco era perfecto para que Lily Allen paseara con su nuevo amor, Sam Cooper, un constructor anónimo que le robó el corazón hace unos pocos meses.

La pareja se mostró feliz por las calles de Venecia, con ese enamoramiento de los primeros meses que, sabemos, por lo general tiene fecha de vencimiento. Pero eso no importa por ahora, Lily está feliz y así es como paseó en góndola con su nuevo amor y compró algunos objetos en tiendas diversas.

Fue apenas un fin de semana de corazones rojos pero bastó para que la cantante olvidara la vida real, su trabajo y también a sus fans, que esperan ansiosos alguna noticia en Twitter. Pero ella parece estar en otra estratósfera y no está mal que así sea. Después de todo, quien no sueña con un fin de semana de ensueño!!