Roman Polanski debe de tenerla difícil ahora que está preso (a causa de un abuso sexual que cometió hace décadas). El director de cine está preso en Suiza y ocupa una celda rudimentaria, compuesta de cama, ropero, mesa, excusado y televisión. Aunque sólo recibe cinco francos al día para sus gastos, asegura que lo tratan bien y que no le falta nada.

Sus comidas diarias son sencillas y las visitas de su esposa, la actriz Emmanuelle Seigner, están limitadas a una hora semanal. Polanski tiene derecho a un paseo de cincuenta minutos al día, en exteriores, y realiza su comida principal en el comedor, junto con los demás presos.

Se sabe también que el cineasta, por medio de su abogado, rechazó una extradición hacia Estados Unidos. Aunque el procedimiento pudo ser simple, no creo que Polanski quiera ser juzgado y condenado en un país que admite la pena de muerte.

Foto: Badische Zeitung